Cómo empezó todo esto
En 2013, tres de nosotros compartíamos una oficina diminuta cerca de Atocha. Todos veníamos del sector bancario tradicional y, francamente, estábamos cansados. Las familias llegaban con preguntas claras: cómo ahorrar para la educación de los hijos, cómo comprar una vivienda sin asfixiarse con la hipoteca, cómo prepararse para imprevistos.
Pero las soluciones que nos pedían vender desde arriba no encajaban. Eran demasiado rígidas, demasiado orientadas a producto, demasiado poco humanas. Así que decidimos hacer algo diferente.
Montamos valquexario con un compromiso claro: trabajar para la familia, no para los bancos. Escuchar primero. Después, si tiene sentido, proponer opciones. Muchas veces eso significa decir "esto no te conviene" o "espera seis meses más". Y está bien. Así funciona cuando tu objetivo es ayudar de verdad.
Hoy seguimos siendo un equipo pequeño. Trabajamos con unas 40 familias al año, principalmente en Madrid. Nos gusta conocer a las personas con las que colaboramos, entender qué les importa, y construir planes que realmente se puedan seguir.
