Entendemos las finanzas desde la familia

Somos un equipo pequeño que comenzó en 2013 con una idea sencilla: las decisiones financieras funcionan mejor cuando se adaptan a cómo vive cada familia. Nada de planes genéricos ni promesas imposibles. Solo conversaciones reales sobre dinero, ahorro y futuro.

Espacio de trabajo donde familias planifican su futuro financiero

Cómo empezó todo esto

En 2013, tres de nosotros compartíamos una oficina diminuta cerca de Atocha. Todos veníamos del sector bancario tradicional y, francamente, estábamos cansados. Las familias llegaban con preguntas claras: cómo ahorrar para la educación de los hijos, cómo comprar una vivienda sin asfixiarse con la hipoteca, cómo prepararse para imprevistos.

Pero las soluciones que nos pedían vender desde arriba no encajaban. Eran demasiado rígidas, demasiado orientadas a producto, demasiado poco humanas. Así que decidimos hacer algo diferente.

Montamos valquexario con un compromiso claro: trabajar para la familia, no para los bancos. Escuchar primero. Después, si tiene sentido, proponer opciones. Muchas veces eso significa decir "esto no te conviene" o "espera seis meses más". Y está bien. Así funciona cuando tu objetivo es ayudar de verdad.

Hoy seguimos siendo un equipo pequeño. Trabajamos con unas 40 familias al año, principalmente en Madrid. Nos gusta conocer a las personas con las que colaboramos, entender qué les importa, y construir planes que realmente se puedan seguir.

Qué nos mueve cada día

No son valores abstractos que colgamos en la pared. Son las cosas que nos recordamos cuando tomamos decisiones complicadas.

Honestidad financiera

Si algo no tiene sentido para tu situación, te lo decimos. Aunque signifique que no contrates nada con nosotros. Preferimos clientes que confían porque saben que no les vendemos humo. A largo plazo, esa confianza vale más que cualquier comisión.

Realismo sobre optimismo

Las finanzas familiares no necesitan grandes discursos motivacionales. Necesitan números claros, plazos reales y expectativas razonables. Te ayudamos a ver qué es posible con lo que tienes ahora, no con lo que te gustaría tener mañana.

Flexibilidad vital

La vida cambia. Los trabajos cambian. Las prioridades cambian. Un buen plan financiero tiene que poder respirar. Revisamos contigo cada año, ajustamos cuando hace falta, y nunca te hacemos sentir mal por cambiar de rumbo. Es lo normal.

Cómo trabajamos con las familias

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Primera conversación sin compromiso

Nos reunimos en nuestra oficina o por videollamada. Nos cuentas tu situación actual, qué te preocupa, qué quieres conseguir. Nosotros te explicamos si podemos ayudar y cómo. Si no encajamos, te decimos por qué y, si podemos, te recomendamos a alguien mejor para tu caso.

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Análisis de tu realidad financiera

Revisamos juntos ingresos, gastos fijos, deudas, ahorros actuales. No juzgamos. Simplemente entendemos desde dónde partes. Muchas familias se sorprenden al ver los números organizados con claridad por primera vez.

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Plan personalizado y realista

Te proponemos pasos concretos con plazos reales. Prioridades claras. Qué hacer primero, qué puede esperar. Todo explicado en lenguaje normal, sin tecnicismos innecesarios. El plan es tuyo, nosotros solo te ayudamos a construirlo.

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Seguimiento y ajustes

Nos vemos cada tres o cuatro meses para revisar cómo va todo. Si algo cambió en tu vida, ajustamos el plan. Si algo no funciona, buscamos alternativas. El objetivo no es cumplir el plan a rajatabla, sino que el plan te sirva para vivir mejor.

Revisión financiera personalizada con familias Documentación y planificación financiera familiar

Quién coordina el equipo

Somos varios, pero ella es quien organiza todo y se asegura de que cada familia reciba la atención que necesita.

Nerea Bustamante, directora de planificación financiera familiar

Nerea Bustamante

Directora de Planificación Familiar

Lleva con nosotros desde 2015. Antes trabajó ocho años en banca personal, donde aprendió todo lo que no queríamos repetir: presión comercial, objetivos de venta, productos que no encajaban con las necesidades reales de los clientes.

Lo que más valoran las familias de Nerea es su paciencia para explicar las cosas. No importa cuántas veces tengas que preguntar lo mismo, ella encuentra otra forma de explicarlo hasta que tiene sentido. También es brutalmente honesta cuando algo no conviene, aunque eso signifique perder un cliente.

Fuera del trabajo, tiene dos hijos adolescentes que le recuerdan constantemente lo caras que son las actividades extraescolares. Esa experiencia personal hace que entienda perfectamente las preocupaciones de las familias con las que trabajamos.